La Caravana Solidaria de los Reyes Magos por 6 cafés notables

Reabrió Montecarlo con nueva propuesta, pero con el espíritu de siempre

 "Me parece mentira que abra de vuelta; lo extrañé un montón". La frase proviene de una señora que se acercó a la esquina de Paraguay y Ravignani, en Palermo. Es 21 de septiembre. Con autos antiguos como marco -impecables, de colección- y con un tango de fondo que se escucha a una cuadra, ya está todo dispuesto para la reapertura de Montecarlo, uno de los cafés notables de la Ciudad de Buenos Aires que cerró durante la pandemia.

La esquina de Paraguay y Ravignani se engalanó para la reapertura de Montecarlo. Foto: Damián Profeta.

Una rápida mirada al frente del nuevo Montecarlo permite ver que está rejuvenecido, aunque es una paradoja, porque la fachada recuperó algunos detalles primigenios (chau revestimiento cerámico, chau puertas de madera; hola puertas de hierro -las originales, dicen-).

En el interior, el piso damero, las sillas y las mesas confirman que sigue siendo el Montecarlo que sus habitués conocieron. Una nueva y enorme barra negra con una estrella dorada en el medio recuerda, sin embargo, que lo único constante es el cambio (gracias, Heráclito). El machimbre de las paredes, el piano vertical y los cuadros ya no están. Sobrevive en un rincón la vieja radio a capilla. 

Montecarlo: vista del interior de este café notable que reabrió. Foto: Damián Profeta.

El verdadero cambio de Montecarlo es el salto culinario: las minutas les dejaron el lugar a platos con ingredientes más sofisticados -no por nada la nueva dueña es una chef-. En cuanto a la cafetería, hay medialunas y budín de pan, como antes, pero se sumaron los croissants, los rolls de canela, las cookies con chips de chocolate, los brownies y el budín de remolacha. El tazón de café con leche sigue presente (no, no es el "más grande de la ciudad"). Además, Montecarlo suma una faceta nueva: la despensa, un sector en el que se pueden comprar algunas "delicatessen".

Se escuchan aplausos. Paula Comparatore, la nueva dueña de Montecarlo, acaba de entregarle los delantales a su equipo de trabajo -cual DT entregando camisetas a sus jugadores- y está todo listo para empezar el partido.

Paula Comparatore y su equipo en la reinaguración de Montecarlo, café notable de Palermo.
Paula Comparatore y su equipo en la reinaguración de Montecarlo. Foto: Damián Profeta.

La reinauguración es una fiesta que incluye canapés, champagne y música en vivo. Entre los músicos está Gerardo Lorenzo, el anterior dueño del bar, nieto del fundador.

Montecarlo volvió, pero recién a la mañana siguiente recibirá a sus clientes de nuevo en su interior.

Primer día a salón lleno

Es la mañana del 22 de septiembre y una cuadra antes Montecarlo se hace notar. Una vecina le está diciendo a otra que "quedó hermoso", aunque se nota que todavía no fue porque remata la frase con "vamos a ver los precios...". Casi en simultáneo pasa uno de sus "parroquianos" habituales: Oscar Conde, el profesor de latín y griego y experto en lunfardo. Va cantando bajito y se lo ve tan animado que no dan ganas de interrumpirlo para saludarlo.

Paula dirige la orquesta. Hiperactiva. Da indicaciones sobre todo: dice algo sobre las tazas e inmediatamente le dice algo sobre el servicio a otro mozo y casi al mismo tiempo le pregunta a sus clientes si todo está bien. Charla con vecinos que le preguntan sobre la glicina ausente (dice que el Gobierno de la Ciudad no se la permitió poner, pero promete que volverá). Cuenta que el techo recuperó su altura original y que la nueva barra está en el mismo lugar que cuando se inauguró el bar en 1922.

El tazón de café con leche sigue presente en el nuevo Montecarlo. Foto: Damián Profeta.

El salón está lleno y a medida que sale gente, entra más gente. La vecina que se preguntaba por los precios sabrá, cuando vaya, que los desayunos arrancan en alrededor de 500 pesos, que el tazón de café con leche sale 270 pesos y que un croissant cuesta 300 pesos. Al mediodía, el menú del día -incluye una bebida- está alrededor de 900 pesos. ¡This is Palermo!, gritaría Leónidas.


🥽 Para ver imágenes en 360 grados del interior del bar Montecarlo (antes y ahora), visitar este enlace.